Desde lo alto de la Peña de Quel, la fortaleza dominaba el valle del Cidacos y mantenía una línea de visión hacia los castillos de Autol y Arnedo. La construcción conservada se atribuye a García Sánchez de Alfaro, que adquirió la villa en 1455. La forma del farallón condicionó la planta del conjunto y permitió aprovechar la roca como parte de la defensa.

En el recinto sobresale la torre del homenaje, de planta rectangular y hoy sin cubierta. La muralla se reforzaba con dos torreones cuadrados, y el conjunto contaba con un aljibe y dependencias para el almacenamiento y la vida cotidiana. Las intervenciones de consolidación de 2011 y 2012 y los hallazgos de cerámicas, monedas y objetos metálicos ayudan a explicar la ocupación de la fortaleza entre los siglos XV y XVII.