El castillo de Enciso corona el cerro sobre el que se extiende el pueblo. Su posición permitía vigilar el paso del Cidacos entre el valle del Ebro y la Meseta. La fortificación se atribuye a época andalusí por sus técnicas de construcción, entre ellas el uso de tierra apisonada, y figura en la documentación medieval desde 1109. En 1246 pasó a la Orden de Calatrava.

Las defensas se adaptan al contorno del cerro. En la parte alta se conservan restos de dos torres, una cuadrada y otra de exterior ovalado. A menor altura quedan un torreón y lienzos de muralla que formaban parte de un recinto más amplio. El sistema defensivo incluía fosos excavados en la roca y se relacionaba con las murallas que protegían la villa.