El castillo de Cornago se alza sobre el cerro que domina el pueblo. Su estructura visible corresponde principalmente a los siglos XIV y XV, aunque se han identificado restos de una construcción anterior. La villa pasó al linaje de los Luna en tiempos de Enrique II. En el siglo XV, las reformas impulsadas por la familia adaptaron la fortaleza a su uso como residencia nobiliaria.
La planta rectangular queda reforzada por tres torres circulares y una de planta cuadrangular. Un segundo recinto defensivo protegía el espacio exterior. El acceso principal tiene un arco apuntado y en el interior se conservan vestigios de las dependencias antiguas. Desde comienzos del siglo XIX se utilizó como cementerio. Al cesar ese uso en el siglo XX, se realizaron excavaciones y obras de consolidación.